Llegan ecos que ponen alarma a las 20:00h de hoy, para la inauguración de la nueva exposición de “nuestra” Ana Maorad.  Entre ellos un reciente desaparaecido de los medios (pero no por ellos de las redes) Antón Castro.

Cito su post en Facebook :

ANA MAORAD EXPONE EN CRISTINA MARÍN
La pintora Ana Maorad presenta mañana una nueva exposición en la galería de Cristina Marín. Ana se mira a sí misma desde una leve distancia y explica así su muestra: “Exposición que busca la representación de la cara interna de un rostro, de una mano o unos pies, Ana Maorad persigue el crear un paisaje espiritual que ponga al descubierto los matices que dan la particularidad de cada ser humano. Se trata de una exposición dividida en fases de la evolución de un retrato: La sala principal la configuran una sucesión de 25 estudios preliminares como introducción al núcleo o desenlace de lo que pudiera ser el lienzo creado a posteriori. Estos estudios son el eje primero que determinará el desarrollo del retrato. La sala anexa está ‘vigilada’ por una decena de macrorretratos, fruto de la elaboración artesanal de una fase preliminar”.

Ana es única y su obra está a la altura de su genio. Nosotros lo sabemos y quien la conoce también. Os inivitamos a conocerlas.

J.

“Ci vediamo presto”. Porta del Qué.

Que te venga a visitar un amigo es un arma de doble filo. En el fondo de los fondos es una putada, porque el mal sabor de boca de la despedida tarda en irse. Cuesta demasiado tiempo que se vaya la amargura del despido y ocupe su lugar la dulzura del recuerdo.

Estos últimos días hemos tenido el gusto de la visita de nuestro gran amigo Tommaso Danti.

Quiero recodar ahora, para hacer más llevadero este trago de “hasta luego”, el día que todo esto empezó. Estábamos en la barra del Isabelo; Ale, Tom y yo.Nos habíamos dado cita allí decididos a iniciar algo en conjunto, a buscar un espacio donde poder liberar las mentes y dar rienda suelta a  nuestras inquietudes. Tiempo atrás nos conocimos los tres en el mismo estudio de arquitectura, en el que ellos aún seguían y del que yo me había despedido para incorporarme a otra empresa. Todos nos echábamos de menos, queríamos volver a vernos, volver a hablar, a reírnos, a beber, dibujar, imaginar,…a soñar.

En el mostrador del bar estaban las clásicas cazuelas de caracoles, oreja, morro, anchoas y longaniza. Pero también el “Qué” del día. La portada fue reveladora. Nos movimos a la mesa a por el obligado txuletón con el nombre (“Mad.e.in”); salimos cenados y con la clara intención de buscar un local. Una semana o diez días más tarde cerrábamos el trato y abríamos estudio en la Magdalena.

Tom entró ayer por la puerta del estudio de las Armas  y parecía que nunca se había vuelto a Firenze. Se sentó tomó lápiz y papel, y empezó a rayar con esas manos temblorosas que tanto añoramos. Después de un rato, nos sentamos a su lado. Esos momentos del proyecto, de cualquier proyecto, son por los que vale la pena mi trabajo. Esa lluvia de ideas, de garabatos donde desde mentes diferentes se articula una idea común. Te echaremos en falta Tom. Decidas lo que decidas te encuentres dónde te encuentres, tu sitio, “nuestro tu sitio”, estará donde estemos.

J.

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