La fotografía de boda es uno de los tipos de reportaje  que más respeto me producen.

Los momentos antes de llegar a casa del novio siempre siento los mismos nervios en el estómago, pensar que en tus manos está recoger los recuerdos del que dicen será el día más feliz de una pareja  (“dicen”, porque no me he casado así que no puedo afirmarlo…) es mucha responsabilidad, no puedo evitar imaginarme a esa pareja ya de abuelitos, muchos años después, sentados en su sofá viendo su album de boda (quizás Up me impacto más de la cuenta…), ¿impresiona o no?

No os engaño si os digo que esos nervios me acompañan hasta el momento en que al día siguiente hacemos la descarga de tarjetas… explicado así, parece que hacer una boda para A54insitu es lo más parecido al garrote bill, pero no os dejéis engañar por las apariencias…

Tras la descarga de las tarjetas, viene la primera visualización de las fotografías y allí, en ese preciso instante en el que puedo ver delante de mi todos y cada uno de los momentos vividos el día anterior, hace que me de cuenta por qué me gusta tanto la fotografía y en particular por qué me gusta la fotografía de bodas, hace que por fin los nervios se vayan y esté deseando que los novios vuelvan de su viaje de novios para poder entregarles sus recuerdos.

Hoy nos gustaría haceros partícipes de una pequeñísima muestra de los recuerdos de Francesc y Mireia, esperamos que os gusten.

Fani y Jordi

 

Se acerca el fin de semana, y con él la boda de Francesc y Mireia.

Este pasado día 6 y en medio de un día típicamente primaveral, con condiciones metereológicas muy cambiantes, tuvimos el calentamiento.

A un día del evento os hacemos un mini adelanto, mientras tomamos aire para atacar este fin de semana que se avecina intenso tanto de trabajo como de emociones.

“¿Esteu bé? Va!!!!!”

Jordi y Fani.

 

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